6 enero, 2017|SALUD|

 

 

tips_toxinas

 

COMO Y PORQUE ENFERMAMOS

: generalmente pensamos que es normal que en algún momento de nuestra vida nos toque lidiar con una enfermedad, pero este suceso lo vemos como un riesgo que nos puede tocar, no nos sentimos responsables de el. Si analizamos la etiología de la mayoría de enfermedades vemos que la causa primaria es un exceso de toxinas que se han acumulado en los órganos en cuestión, estas toxinas son casi siempre desechos ácidos que acidifican y ensucian nuestro liquido extra-celular (ese 75% de agua que tenemos).

Según esta forma holística de ver la salud: sin ser conscientes, estamos eligiendo “auto intoxicarnos”. Sometemos a nuestro cuerpo a muchas agresiones de forma consciente o inconsciente y es una gran verdad que algunos se encogen de hombros y alegan “…total, de algo hay que morirse”, y es cierto, la muerte llega tarde o temprano, pero ¿quién quiere acabar sus días de “mala manera”?

En nuestra sociedad el progreso va de la mano de la contaminación a todos los niveles: el aire, la tierra, los alimentos, el agua, etc. y las consecuencias de este exceso de toxinas da como resultado la degradación de la salud, tanto en humanos, como en plantas y animales, con lo cual está toda la cadena alimentaria contaminada cerrándose un círculo vicioso.

Aparte de las toxinas que provienen de agentes externos, el hombre también obtiene la contaminación con tóxicos por parte de una alimentación generalmente equivocada. Como si esto fuera poco, se come y se bebe más de lo  que el cuerpo puede eliminar por las vias naturales. Se consumen fármacos y la vida es cada vez más sedentaria. Todo esto acarrea consecuencias devastadoras para la salud y un almacenamiento antinatural de toxinas, venenos y desechos que el cuerpo es incapaz de eliminar. Cuándo esta situación de almacenamiento de toxinas se mantiene durante un espacio de tiempo prolongado (a veces son años y años), se producen inevitablemente las enfermedades.

Toxinas – Cuando llegan las enfermedades

Según la medicina holística, a veces una enfermedad puede ser el revulsivo que nos avisa y nos hace provocar un giro drástico en nuestras costumbres. Puede ser un verdadero “agente de cambio”. Es ese el momento en que decidimos sanarnos y vivir en mejores condiciones.

Las toxinas en el organismo ¿son algo nuevo?

No. La presencia de toxinas en cantidades pequeñas es algo natural y muchas de las llamadas “toxinas” son hasta necesarias; lo que no es nada natural es su acumulación masiva.

Para eliminar el sobrante de toxinas, el cuerpo humano posee cuatro órganos principales especializados en esa detoxicación (o detoxificación). Estos órganos son: hígado, riñones, pulmones y por supuesto, la piel.

Las toxinas proceden principalmente por tres vías:

1.- De la degradación de nuestros propios tejidos; o lo que es lo mismo, las células que se mueren cada día, o los glóbulos rojos muertos, etc.

2.- De la degradación de los alimentos que ingerimos a diario. Esta fuente de toxinas es la que más abunda en nuestro cuerpo sobre todo si comemos más de lo que el organismo necesita y es capaz de “quemar”. Esta vía de producción de toxinas es que causa mayor acumulación.

Cuándo consumimos más alimentos de los que nuestro organismo metaboliza y utiliza (que suele ser lo más general), facilitamos que este sobrante fermente o se pudra dentro de nuestro cuerpo, lo que daría lugar a productos muy nocivos y hasta podríamos llamarlos “venenos”. Cuándo los emutorios (órganos destinados a hacer la labor de eliminación), están saturados, comienza el desequilibrio de exceso de tóxicos y entonces, la enfermedad se hace un lugar en el cuerpo, dando la cara de diferentes maneras.

3.- Otra vía de acumulación de toxinas y venenos es la que proviene del exterior. Desgraciadamente es demasiado frecuente contaminarnos porque se contaminan los elementos esenciales para la vida, como el aire, el agua y la tierra. Los cultivos se ven afectados y con ellos toda la cadena alimenticia. Los tóxicos que nos llegan de forma externa son innumerables: los cultivos son tratados con insecticidas, pesticidas, etc.; los animales son tratados con fármacos para aumentar su producción, o su crecimiento; los alimentos están llenos de aditivos y conservantes. Estamos viviendo en la época en que hay mayor cantidad de contaminación.

Tóxinas ¿Qué podemos hacer para evitarlas?

Sabemos que evitar toxinas es igual a salud, o mejor dicho a prevenir enfermedades y el hecho de saber todo esto, nos lleva a reconsiderar nuestras propias circunstancias y a buscar un equilibrio en la alimentación y a buscarlo también en nosotros mismos.

En primer lugar, el saber que nuestro cuerpo está formado por millones de células y que éstas se agrupan formando los diferentes órganos nos puede hacer tener una visión global de nuestro propio cuerpo (visión holística). El hecho de saber que las células son las unidades más pequeñas de la vida y que hay que cuidar o preservar su integridad para que nuestros órganos estén sanos es un buen comienzo.

Las células dependen del medio en el que están para mantenerse sanas. Se les debe dar oxígeno y nutrientes y se deben mantener libres de los desechos que producen derivados de la combustión.

El cuerpo tiene un medio para transportar esos desechos o toxinas. Estos son los medios líquidos que antiguamente eran llamados “los humores”, a saber: la linfa, la sangre y los sueros celulares. Hoy en día se llama “Terreno”.

La ecuación es fácil: si nuestro cuerpo se constituye de un 70% de materia líquida, y las células son ‘liquidodependientes’, es absolutamente esencial que las materias líquidas orgánicas del cuerpo se encuentren limpias y para ello el cuerpo cuenta con varios emuntorios. Si estos desechos que están en los líquidos son muy abundantes y nuestros emuntorios son perezosos, el terreno acumula toxinas (material de desecho) y nuestras células se acomodan en un terreno sucio (líquidos sucios) y, ni el oxígeno vital ni los nutrientes que tanto necesita para realizar sus funciones van a poder llegar bien a ellas, con lo cual, el círculo vicioso se perpetúa: las células no pueden hacer su trabajo, por lo tanto, tampoco los órganos formados por ellas y empezarán a hacer mal su cometido y las toxinas y material de desecho no pararán de acumularse y acumularse.

Las toxinas y la enfermedad

Se puede decir sin miedo a equivocarse, que la enfermedad es la consecuencia sensible de un esfuerzo del organismo para limpiarse de elementos tóxicos, porque ante una acumulación de toxinas, el cuerpo no se queda quieto, sino que utiliza las herramientas que conoce, que son los emuntorios y los pone a trabajar: vómitos, diarreas (vías digestivas), orinas espesas y de fuerte olor y de color oscuro ( vías renales), sudores o granos (vías cutáneas), o mucosidades por la nariz o bronquios.

Por desgracia la medicina actual intenta curar las enfermedades eliminando los síntomas que nuestro cuerpo provoca para curarse : Hay que eliminar las mucosidades, las diarreas, los vómitos etc. que nos incomodan pero a la vez eliminan las toxinas que han causado el daño, es decir eliminamos el síntoma para mantener la enfermedad más tiempo.

¿Como detoxificar el cuerpo de toxinas?

En una primera etapa, la curación de una enfermedad de origen tóxico, puede comenzar con ayunos, limpiezas y drenajes. Sólo una vez se haya limpiado el organismo, podría decirse que se puede “poner remedio a la enfermedad” (que en la mayoría de los casos ese remedio no es ni más ni menos que nutrir a las células y preservar su ADN a fin de que no hayan desórdenes o mutaciones celulares). Curiosamente la gran mayoría de enfermedades ceden pues es el mismo cuerpo el que se repara.

Cuándo una persona es consciente de este hecho, cambia su forma de ver a su cuerpo. Empieza a verlo como a un conjunto que se debe mantener en perfecta sinergia. Es la única manera de que la salud esté presente. Este cambio posibilitará otros cambios ligados a hábitos cotidianos, como la alimentación, el ejercicio físico, la salud emocional, etc.

No es de extrañar que cada día, los medios divulguen más temas de salud y las personas se interesen en ello. Rechazan los alimentos transgénicos y cada día hay más tiendas de alimentos y cosmética ecológica y se venden más complementos nutricionales y éstos son de mayor calidad.

Resumiendo: la mejor manera de mantenerse lejos de tóxicos es respirar un aire lo más puro posible, igual con el agua y en los alimentos consumir productos ecológicos: estará libre de pesticidas, insecticidas, fertilizantes químicos, carnes sin antibióticos, ni hormonas de crecimiento etc.etc. .  Si la salud es el bien más preciado que tenemos no nos tiene que importar pagar un poco más por alimentos que nos mantendrán libres de acumular estos tóxicos que  a la larga acabarán enfermándonos.